domingo, 9 de diciembre de 2012

Cuento de Navidad

Cuento de Yule (leyenda de Claus Crinkel, el leñador)
Hace tiempo, mucho tiempo, en una pequeña aldea, sus habitantes se apresuraban  a terminar de recojer las cosechas, almacenar troncos y leña, el invierno se acercaba y con el, el frió y las nevadas. Era una época triste, oscura, la luz duraba muy pocas horas, el sol salia timidamente pero enseguida volvía a esconderse. Era un tiempo en el que no se salia de las casas, los niños no podían salir a jugar, hacia demasiado frió.En la aldea, tenían una tradición, cada año y antes de que llegaran las nevadas, se reunían todos los vecinos en alguna casa, quizá por que pasarían muchos días antes de que pudieran volverse a encontar de nuevo. Se reunían todos, leñadores, agricultores; los duendes y las hadas también se unían a la celebración, antes de encerrarse en sus casitas hasta que llegara la primavera. Uno de los vecinos, un robusto y afable leñador, sabia que después de esta gran celebración, vendrían días oscuros y aburridos y mas para los niños que no podrían moverse de las casa para salir a jugar. Era un hombre muy habilidoso y con los trozos pequeños de los arboles que cortaba, hacia pequeñas tallas de animales para regalar a los niños y que no se sintieran tan tristes. Con el tiempo, todos los niños esperaban esa celebración, para que Claus Crinkel les entregara su juguete. Cada año que pasaba había mas niños a quien hacer regalos y el pobre Claus no podía con todo el trabajo que eso suponía, aunque contaba con la ayuda de su esposa, no era suficiente. Un día su amigo Ralf, un duende, fue a visitarlo y le encontró muy atareado y a su vez apenado por que no podía hacer regalos para todos los niños. Fue entonces cuando Ralf hablo con todos los duendes de la comarca, con el fin de ayudar a Claus. Así fue como Claus y todos los duendes que vivían en la aldea y los alrededores se unieron para tallar la madera, pintarla y envolver las lindas figuritas talladas. Pero claro, los regalos solo llegaban a los niños de la aldea y de las casas cercanas, los niños que vivían en las montañas y en otras aldeas mas lejanas no recibían los regalos, no había tiempo de repartirlo a todos. Ahí fue cuando las haditas tubieron la idea de hablar con el jefe de la manada de renos y pedirle su ayuda para que llevaran a Claus a las casas mas alejadas. Y así fue,Claus cada vez con mas regalos, repartía a todas las casas en las que hubiera niños. Cada vez iba mas y mas lejos y sabia de mas niños que estaban mas lejos del lugar mas alejado del que repartía. No le daba tiempo, no podía llegar aun y con la ayuda de los renos. Una noche, Claus salio de su casa a pasear, triste y pensativo, no hallaba la manera de poder llegar a todos los niños y entregarles su regalo. De pronto oyó que alguien le llamaba.... "Claus, Claus.....el se giro pero no vio a nadie "Claus, Claus, mira hacia arriba, estoy aquí, yo te estoy llamando Claus miro hacia la luna que esa noche tenia un brillo especial y le pareció que era una hermosa mujer, ella le dijo: "Claus, aun que no has sido bendecido con tener tus propios hijos, tu has querido como tuyos a todos los niños. Se que te sientes aflijido por no poder hacer felices a todos. Has dado bien y por tres recibirás todo el bien que has dado. Claus miro embobado he incrédulo, lo que estaba viendo y dijo: "Señora, solo quiero seguir con la labor que me he marcado, y sobre todo darles un poco de felicidad a todos los niños por lejos que estén.A eso la señora le respondió: "Voy a concederte tu deseo, el tiempo se parara hasta que todos tengan sus presentes, no notaras el cansancio, yo estaré a tu lado y viajaras tan veloz como el viento. Y así fue, Claus con la ayuda de los duendes, que ayudaban en la fabricacion de juguetes, tallando las figuras y pintándolas, las hadas que también ponían su granito de arena, los renos que siempre estaban dispuestos, Claus pudo llegar a todas las casas y dar un poco de alegría y felicidad.

Escrito por Marga

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